11 de junio de 2012
soñar sin mente
Levantar las rocas para aplastar gusanos ya no era la diversión del día, tirar de los calzones de las amigas de mamá por debajo de la mesa tampoco. Lo que estaba de moda ahora, era recordar el mounstro del sueño anterior e idear el lugar del sueño siguiente. Esto era la nueva droga infantil. Ya no era un simple viaje, era controlar el mundo. Cada noche estaba llena de intensidad, cada mañana llena satisfacción. No eran sólo escenarios, era toda una colmena. Leo iba de abajo para arriba, de día y de noche. Había dejado de comer porque los sueños tenían mejores pasteles, sus amigos ya no eran los mismos; ni animales o niños bruzcos, sino bestias con forma, sin cara y con luz. ¿Cuál era el mundo real? ¿Esta fantasía, o la otra? Definitivamente. ¡Si! Sin poder despertar, quedó atrapado, el pobre chico de los pantalones ajustados. Ni muerto, ni vivo, ni en estado vegetal. Llegó a lo real, ¿el sueño lo hizo despertar?
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