23 de septiembre de 2013

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Son las seis de la mañana
y tendré que usar mis botas de hule

Cargar tres, cuatro, cinco cuadras
con lloriqueos anticipados
de silencios rebeldes a entender

Abriré, rasgaré y romperé
lo más profundo que pueda
¿podré?
Una abertura, un orificio,
no, todo un pozo
Y dejare hundir
las pestañas que caen solas,
recortes de uñas,
y demás artificios liberados por autonomía.
Por tiempo,
de vidas que tuve hace cinco o seis minutos

Entierro.

No solo a esa persona
sino, todas las ideas que tuve de él

También.

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