Tantas veces intenté vivir de cosas que nunca entendí.
Pero fue como un llamado, porque al despertar y verte,
supe que esa noche todo sería así.
Encuentro la fuerza en esas cosas tan pequeñas,
esas ideas que uno tiene,
que más que puestas son las que te conducen,
hacia la tendencia natural.
Te regresan a tu principio, que es tu fin.
¿Qué valor tienen las palabras ya hechas?
Si tan solo dieran frambuezas por cada pensamiento creado,
tendría la cara llena de jalea.
Divido en dos tus ojos, porque a veces son cafés y a veces verdes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario