Ya llegará el día en el que mis ojos se cierren solos,
las tazas de té se consuman como por arte de magia
y únicamente la soledad me haga feliz.
Llegará el día en que no pueda agacharme a recoger mis lentes,
me duelan las rodillas,
se burlen de mi a mis espaldas,
comentando lo mal que estoy.
Llegará el día en el cual no sepa qué color es ese,
dude de cuando en cuando quién soy,
y no reconzca las personas en las fiestas.
Llegaré a ese infierno donde te duelen los musculos,
donde confundes los nombres,
no sabes direcciones y te pierdas por las calles,
Llegaré a ese infierno donde tener diarrea es normal.
Ese infierno donde cuando llegue,
no sabré cómo llegué.
Ese simple estado al que llaman vejez.
No hay comentarios:
Publicar un comentario