Desperté dando dentro de mi cabeza tres giros y medio. Ayer
me dijeron que estaba muy perdida, que dormir demasiado era de enfermos.
Yo encuentro la felicidad en pequeñas cosas que me da la vida. En migajas incompletas de fuertes ventiscas. Amenazadoras verdades que solo traen avisos de una mala temporada.
Me encerré tres años en un baúl, solo para ver si le encontraba algún sabor a la oscuridad. Pero resultó estar tan ensemillada como las fresas.
Siempre estuve en compañía, de pensamientos pervertidos y vómitos involuntarios. En algún lugar de su mente estoy, y ahí soy más que un sello de entrada o un ticket para el manicomio. Soy una golondrina que vive en los subterráneos, observa a los extraños y manda mensajes telepáticos a quien se atreva a cruzar mirada, con esos ojos de esfera de dragón que poseo. Llegó la parada final y tres giros y medio me tardó comprender a través de un radioscopio que había despertado.
Yo encuentro la felicidad en pequeñas cosas que me da la vida. En migajas incompletas de fuertes ventiscas. Amenazadoras verdades que solo traen avisos de una mala temporada.
Me encerré tres años en un baúl, solo para ver si le encontraba algún sabor a la oscuridad. Pero resultó estar tan ensemillada como las fresas.
Siempre estuve en compañía, de pensamientos pervertidos y vómitos involuntarios. En algún lugar de su mente estoy, y ahí soy más que un sello de entrada o un ticket para el manicomio. Soy una golondrina que vive en los subterráneos, observa a los extraños y manda mensajes telepáticos a quien se atreva a cruzar mirada, con esos ojos de esfera de dragón que poseo. Llegó la parada final y tres giros y medio me tardó comprender a través de un radioscopio que había despertado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario