3 de julio de 2013

Eso de dormir es para aquellos que no extrañan.

A la mañana siguiente me seguía sintiendo liviana, como una hoja de verano frío. El sentimiento en tres segundos se fue, y me hizo regresar a la normalidad. Incorporarme y voltear a ver mis pies, unos dedos regordetes sin zapatos. Una vez alguien me dijo que tenía recuerdos de mí, usando calcetas rojas con zapatos rojos. Ese tipo de personas uno nunca las olvida.

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