Recuerdo la nieve en tus pies,
el aire olía diferente,
estaba limpio o más bien no tenía olor.
Recuerdo que me sentía cómoda,
acogida por voz.
Que los árboles eran altos y blancos también,
y el frío era sólo un recurso para asombrarse.
Pero, bien, qué mas dá, si sólo recuerdo.
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