Yo estoy pensando.
Estoy aquí. Yo, soy un ente pensando que se pensó a sí
mismo. Tengo calor, frío, miedo. Soy un yo transparente subjetivo. Observo
desde estos ojos, nada más desde aquí y todo se ve desde cierta manera propia,
mía. Dudé y vi que dudaba. Esta voz interna que me habla pertenece a una íntima
forma de saberme. Mi yo, mi ser, mi esencia, mi alma, no la descubrí yo, yo
mismo la soy. Y así conozco el resto, no puedo negármelo. Encuentro mi sujeto,
dentro mi pura subjetividad.
Yo estoy pensando.
Mi comida, mi salario, mis guardaespaldas, las bartolinas.
Yo estoy dentro de mi cubículo, de los cubículos, de los niveles del edificio,
de los edificios, del país, de los países. Un paracaídas, el presidente de la
república, el teléfono celular, el DPI. Mi cuerpo es mi materia y no es la
silla, tu materia, tu cuerpo, la jirafa, la taza, o el café. El papa, la
contraseña del correo, la huella digital, el vidrio polarizado. Veo en el
programa de las seis la vida de Ernesto, Alicia, Romina, Antonio, Leonardo y
Ángela. El alambre espigado de mi casa, mi pasaporte diplomático, mi
habitación, mi almohada. Cruzo por una puerta para entrar, y vuelvo a cruzar
para salir.
Yo estoy pensando.