23 de septiembre de 2013

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Son las seis de la mañana
y tendré que usar mis botas de hule

Cargar tres, cuatro, cinco cuadras
con lloriqueos anticipados
de silencios rebeldes a entender

Abriré, rasgaré y romperé
lo más profundo que pueda
¿podré?
Una abertura, un orificio,
no, todo un pozo
Y dejare hundir
las pestañas que caen solas,
recortes de uñas,
y demás artificios liberados por autonomía.
Por tiempo,
de vidas que tuve hace cinco o seis minutos

Entierro.

No solo a esa persona
sino, todas las ideas que tuve de él

También.

De lo que acontece

Desde hace algunos años
llevo escondido al diablo en mi bota derecha
esa con la que me pongo de pie cada día
la que marca pasos ambiguos
de una vida ya definida

Yo soy inmortal, pero me muero a diario

Por eso mi mente sentencia mi energía
y esconde al diablo dentro del sillón de mi oficina
donde doy la cara y la moral cada día
igual como el niño pobre enfrenta la falta de pan en su barriga
yo le temo a la muerte
más, a la muerte de mi muerte

A cada paso que doy
el diablo me acompaña
dentro de realidades que no son más que sueños
y verdades que no son más que cuentos
recuentos de adioses que con anticipación anuncian su regreso
de madrugadas con desvelo
y finales incongruentes
donde el diablo justifica
que yo, en mi historia;
maté y después me mataba

¡Dios mío! Pero si Dios no existe

Solo existe el diablo 

29 de julio de 2013

Candelabro

Yo estoy pensando.
Estoy aquí. Yo, soy un ente pensando que se pensó a sí mismo. Tengo calor, frío, miedo. Soy un yo transparente subjetivo. Observo desde estos ojos, nada más desde aquí y todo se ve desde cierta manera propia, mía. Dudé y vi que dudaba. Esta voz interna que me habla pertenece a una íntima forma de saberme. Mi yo, mi ser, mi esencia, mi alma, no la descubrí yo, yo mismo la soy. Y así conozco el resto, no puedo negármelo. Encuentro mi sujeto, dentro mi pura subjetividad.
Yo estoy pensando.
Mi comida, mi salario, mis guardaespaldas, las bartolinas. Yo estoy dentro de mi cubículo, de los cubículos, de los niveles del edificio, de los edificios, del país, de los países. Un paracaídas, el presidente de la república, el teléfono celular, el DPI. Mi cuerpo es mi materia y no es la silla, tu materia, tu cuerpo, la jirafa, la taza, o el café. El papa, la contraseña del correo, la huella digital, el vidrio polarizado. Veo en el programa de las seis la vida de Ernesto, Alicia, Romina, Antonio, Leonardo y Ángela. El alambre espigado de mi casa, mi pasaporte diplomático, mi habitación, mi almohada. Cruzo por una puerta para entrar, y vuelvo a cruzar para salir.

Yo estoy pensando.

3 de julio de 2013

Eso de dormir es para aquellos que no extrañan.

A la mañana siguiente me seguía sintiendo liviana, como una hoja de verano frío. El sentimiento en tres segundos se fue, y me hizo regresar a la normalidad. Incorporarme y voltear a ver mis pies, unos dedos regordetes sin zapatos. Una vez alguien me dijo que tenía recuerdos de mí, usando calcetas rojas con zapatos rojos. Ese tipo de personas uno nunca las olvida.

July

Desperté dando dentro de mi cabeza tres giros y medio. Ayer me dijeron que estaba muy perdida, que dormir demasiado era de enfermos.
Yo encuentro la felicidad en pequeñas cosas que me da la vida. En migajas incompletas de fuertes ventiscas. Amenazadoras verdades que solo traen avisos de una mala temporada.
Me encerré tres años en un baúl, solo para ver si le encontraba algún sabor a la oscuridad. Pero resultó estar tan ensemillada como las fresas.
Siempre estuve en compañía, de pensamientos pervertidos y vómitos involuntarios. En algún lugar de su mente estoy, y ahí soy más que un sello de entrada o un ticket para el manicomio. Soy una golondrina que vive en los subterráneos, observa a los extraños y manda mensajes telepáticos a quien se atreva a cruzar mirada, con esos ojos de esfera de dragón que poseo. Llegó la parada final y tres giros y medio me tardó comprender a través de un radioscopio que había despertado.

26 de mayo de 2013

Una razón para quedarte


Me duele desde el fondo de mi corazón pensar,
y desear lo que no puedo obtener.

Últimamente me he bañado en ideas
macabras
oscuras
y brillantes.

Me quedo como ida
y me gusta torturarme
con la idea de que todo
antes hubiese sido diferente

¿Qué hubiera pasado entonces?
no tendría una sola mente para pensar en eso
tendría dos.

30 de abril de 2013

Tenemos algo pendiente

Recuerdo que con euforia coloqué toda cosa posible en un pequeño baúl, busqué el candado más grande y lo enterré el algún lugar por el jardín de mi casa.
Un lugar que ahora mismo no recuerdo, pero que quisiera recordar.
No tengo idea ni siquiera de qué diablos hice con la llave.
Pero ya han pasado un poco más de dos años. Y mi más grande pesar, es que enterré todos mis recuerdos en ese pequeño baúl.
A veces no duermo de noche, porque pienso que algún voraz y desgraciado animal se está comiendo la madera de mi baúl, y deja expuesto a que todas las cosas que tiene adentro se arruinen y pudran.
También pienso que en algún futuro, alguien querra construir algún edificio, o un comercial sobre ese pedazo de tierra que esconde mi baúl, y que a la hora de hacer la excavación lo encuentren y lo tiren, porque no les dice nada, no como a mí.
Estoy harta también, de que siempre que regreso a casa, camino por el sendero que conduce a la puerta principal y paso viendo inevitablemente por todos lados tierra y grama. Y pienso, que por algún lugar de esos, está mi baúl, enterrado. Y que mientras voy caminando me critica y se burla de mí.
Razones son esas, que no comprendo. Pero por eso mismo lo enterré, porque posee tantas cosas que no entiendo en él que simplemente me da miedo. Pero aunque me den miedo, ese pequeño y sepultado baúl, sigue siendo mi baúl, y yo misma lo enterré, así que de nada me puedo quejar.

14 de abril de 2013

bithing

Ya sé por qué tus ojos son de dos colores; 

... porque no sos ni el uno ni el otro.